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domingo, 12 de junio de 2016

Pedro José Márquez (Vida y Obra)


“la verdadera filosofía no conoce incapacidad en ningún hombre, ni porque haya nacido blanco o negro, ni porque se haya educado en los polos, o en la zona tórrida”  Pedro José Márquez

¿Quién fue Pedro José Márquez?

Nace en Rincón de León, Guanajuato en 1741 (Siglo XVIII). Formo parte de la Compañía de Jesús, que terminó expulsada en 1767 por órdenes del Rey de España, Carlos III. Abandona la Ciudad de México a los 26 años y se establece en Roma, Italia.  Tiempo después regresará a México siendo el único de los exiliados en hacerlo. Fue un apasionado defensor del hombre débil, dedicándose a una profunda actividad intelectual, pero sin llegar a ser un filósofo reconocido en la época.

Por motivos de exilio, no alcanza a terminar sus estudios como teólogo en México, será hasta 1769 en la ciudad de Roma cuando finalice su formación.  Además de los aspectos religiosos, se interesa en la estética de monumentos, es un apasionado por la arquitectura de la Roma milenaria, a tal grado, que logra ser admitido en afamadas escuelas de artes, entre ellas; Bellas Artes de Roma, Bolonia, Florencia, Zaragoza, Madrid entre otras.

Su trabajo más importante ha sido dar a conocer en Europa la historia antigua de México, con la intención de demandar y exponer los ataques que estaban llevándose a cabo en esos tiempos, en la guerra conocida como “La Disputa del Nuevo Mundo”.  Tuvo una participación preponderante en dicha disputa, ya que a partir de sus estudios filológicos y su investigación en algunas excavaciones que se llevaron a cabo en Italia (Con la intención de rescatar vestigios romanos) logró publicar ocho obras.

Obras

1)      Tablas en que se muestra el punto de medio día y la mitad de la noche, el nacimiento y la puesta del  sol, en el meridiano de Roma para adaptarse a los relojes italianos y franceses (1790)
2)      Cita de las casas de los antiguos romanos, según la doctrina de Vitruvio (1795).
3)      Las villas de Plinio el Joven, con un apéndice de la aurícula de S. scritura, y scamilli aprendida de Vitruvio (1796).
4)      Sobre lo Bello en General (1801).
5)      De la Orden Dórica (1803).
6)      Ensayo de la astronomía, historia y mitología antiguas de México (1804).
7)      Dos antiguos monumentos de arquitectura Mexicana (1804).
8)      Ejercicios arquitectónicos vistos desde arriba, con un apéndice en la hermosa, en general (1808).
9)      Ejemplos de Villa Mecenas en Tivoli (1812).

Las obras anteriormente mencionadas no cuentan con traducción al español, inclusive algunas de sus obras continúan inéditas por mencionar algunas; 10) los Apuntamientos  por  orden  alfabético  pertenecientes  a  la  arquitectura  de  Marco  Vitruvio Pollión, que fue escrita por el autor entre (1784 y1812).

En México no hay mucho conocimiento sobre sus obras; en el libro, “Dos antiguos monumentos de arquitectura Mexicana”, expone los lugares arqueológicos de Tajín, Morelos, Veracruz y Xochicalco, elaborando también las ilustraciones y donde plantea ideas sobre el humanismo.

Pero gracias a dichas publicaciones, Pedro logró en la Europa de su tiempo un  gran reconocimiento, principalmente entre los intelectuales, artistas y más, que conformaban el circulo ilustrado del embajador español en Roma Don José Nicolás de Azara.

Pensamiento

El Padre Márquez mantuvo dos intereses esenciales, motivo que lo alentó a seguir:

1)      La Exposición de la Cultura Mexicana en Europa, (la historia antigua de México).

Para Pedro esta exposición se da como una necesidad. Al encontrarse en tierras lejanas, su pensamiento y preocupación se enfocan en la tierra que le vio nacer y crecer, México. Nace en él un sentimiento de pertenencia mexicana, aunque sus padres fueran Españoles, su arraigo se mantiene con vida en México, siente esa necesidad de exponer su historia, aclarar su identidad, no por nada, firma cada una de sus obras como Pietro Márquez, Messicano.

“A la muy noble, ilustre e imperial Ciudad de México… donde floreció la singular cultura de sus primeros fundadores… ¿A quién, sino a vos que, teniendo presentes tantos otros monumentos de los antiguos mexicanos, aún poseéis luces en abundancia para poder ilustrarlos cumplidamente.”

Es así, como el Padre Márquez trata de exponer la identidad propia, tomando conciencia de la historia de su país.

“Los mexicanos de hoy están destinados a hacer en la gran comedia del mundo la representación de la plebe; pero sus antepasados estaban educados de otra manera; tenían maestros y libros; tenían otro gobierno y, en suma, eran los amos”.  

2)      Humanismo

Márquez protege la cultura que considera propia y hace una crítica a aquella pretensión que hay en tratar de desvalorizar a las culturas indígenas por distintos factores, ya sean  accidentales o contingentes.

Protege el lenguaje:

“No hay cosa más común entre los habitantes de la Tierra que el reírse el uno del otro cuando oye que éste habla en una lengua que no es la nativa suya: efecto de la ignorancia que aún se ve en muchos que se reputan doctos y discretos”

Existe en el Padre Márquez un humanismo, una protección por las minorías, por el débil, por el ser humano concreto, donde no existe ninguna objeción a su cultura, a su lengua, a su piel.  Pedro va a lo profundo, a la humanidad misma y lo hace alegando a la verdadera filosofía. No tiene reparo en defender al indígena, al mexicano criollo, porque no ve diferencias esenciales, para él todos son humanos.

El Padre Márquez es considerado pionero en el tema de la Identidad Mexicana, al igual que un humanista protector del indígena y el esclavo en la época. Su obra literaria es considerada como uno de los capítulos más destacados del Pensamiento Ilustrado en el Mundo Hispánico. Pedro fallece en la Ciudad de México el 2 de septiembre de 1820.

sábado, 11 de junio de 2016

Melchor Ocampo (Vida y Obra)



 

“Me doblo pero no me quiebro” Melchor Ocampo

Conocido como el humanista mexicano más importante del siglo XIX, y llamado “El reformador de México” en alusión a la gran influencia que tuvo en las leyes de reforma.

Nace en Michoacán (Maravatío) en el año de 1814, siendo muy prolífica su vida en el campo de las letras y la política, se forma en el Seminario de Morelia y se gradúa en leyes en el Colegio Seminario de México (conocido como la Universidad Pontificia).

De su niñez se sabe poco, en base a suposiciones y “análisis”, algunos de sus historiadores, como Nicolás León, afirma que nace en la Ciudad de México llevando por nombre; José,  Telésforo,  Juan Nepomuceno,  Melchor  de  la  Santísima  Trinidad, pero sin aportar documentos que validen dichas afirmaciones. En cambio, existen testimonios que Melchor Ocampo fue adoptado por la acaudalada  hacendada del Valle de Maravatío, propietaria de la Hacienda el Pateo; Francisca Xaviera Tapia y Balbuena, quien con anterioridad había adoptado 3 infantes más.

Al morir su madre, hereda una gran fortuna. No creía en el matrimonio religioso (Siendo éste la única forma de matrimonio de la época) motivo por el cual nunca se casa, pero vive en unión libre con su doncella y del fruto de ésta tiene tres hijos.

Uno de sus primeros trabajos fue en un bufete jurídico en el año de 1833. Teniendo los recursos, hace un viaje a Francia en el año de 1840 y ahí es influido por las ideas liberales y anticlericales de la Ilustración francesa. Un tiempo después regresa a Michoacán para dedicarse a su hacienda y a la investigación científica sobre el campo, catalogando la flora y fauna de la región y estudiando lenguas indígenas.

Fue dos veces Diputado, tres veces Gobernador y dos veces Constituyente en los años 1842 y 1846. Siendo constituyente en el año de 1842 sufre un golpe de estado, disolviendo este cargo y haciéndolo regresar  a su hacienda del Pateo en Michoacán. En su cargo de 1846 hay un nuevo intento de golpe de estado sin llegar a más repercusiones.

Para entender cómo nace su lado humanista es necesario regresar en la historia a sus momentos de inspiración y motivación, encontrar dónde se encuentra su esencia humanista:

Es en el Colegio de San Nicolás de Obispo fundado por Vasco de Quiroga donde podemos encontrar la inspiración de Ocampo. Vasco de Quiroga (1470-1565) era fiel admirador de Tomas Moro y lector asiduo de las propuestas que leyó en La Utopía, lleva a cabo en Hospitales de Santa Fe entre los pueblos indígenas en Michoacán dichas ideas. Y estos (Indígenas) huyendo de la conquista española se congregan en pueblos donde Quiroga decide ayudarlos. Aquí es donde nace un amor humanista, la protección del fuerte al débil (Esencia del Humanismo). Ese espíritu que está arraigado en la Utopía, lo imprime Vasco De Quiroga en dichas acciones. Fue quien hizo que los hombres talentosos pusieran sus servicios en las capas más débiles de la ciudad.

Y ese espíritu creció en el colegio de San Nicolás De Obispo. Personas como Miguel Hidalgo, fueron maestros y rectores de dicha institución, de ahí surgieron personajes como José María Morelos, Ignacio López Rayón, José María Liceaga , Vicente de Santa María, Melchor Ocampo, entre otros.

El colegio se cierra en 1810 al iniciarse la independencia y afínales de 1846, el entonces  Gobernador Melchor Ocampo en plena guerra con Estados Unidos, lo restablece, habiendo sido regente José Santos Degollado, y forjando una gran amistad entre ambos.

Después de ser Constituyente, Senador y Gobernador del Estado de Michoacán, Melchor Ocampo fue ministro de Estado,  y formó parte del gabinete del presidente interino de la Republica Mexicana de Juan Álvarez durante 2 semanas, del cual escribió un opúsculo llamado “mis 15 días de ministro”, que le sirvieron para convocar al congreso constituyente, que promulgaría la constitución política de los Estados Unidos Mexicanos el  5 de febrero de 1857. 

El motivo de tan corta duración es por causa de un conflicto con Ignacio Comonfort. Comonfort quiere invitar a unirse al gobierno a representantes del clero y del ejército, Ocampo asegura que no se ha hecho una revolución para darle el poder a quien está combatiendo. Se va del gobierno de Álvarez y regresa al constituyente de 1856 a 1857.

La segunda ocasión que fungió como Ministro de Estado fue en el Gabinete de Benito Juárez. Ahí se hizo célebre por sus grandes actividades legislativas y diplomáticas (Tratado Mclane-Ocampo, leyes de reforma como inspirador y partidario). 

Siendo Gobernador del Estado y ya habiendo fundado el Colegio de San Nicolás de Obispo, esperó la invasión norteamericana, y propuso a las autoridades que representaban al Estado de México, no celebrar ningún tratado con Estados Unidos, mientras  las tropas norteamericanas no salieran de territorio nacional y se comprometieran a pagar una indemnización por los daños recibidos. Las autoridades mexicanas hicieron caso omiso a dichas propuestas. Eso no detuvo a Melchor Ocampo, dejando al estado de Michoacán preparado para la guerra.

Su plan planteaba una suposición; si los norteamericanos no se alejaban de territorio nacional y si se negaban a pagar la indemnización, no quedaría más remedio que la guerra, no con ejércitos, si no con guerrillas, pero no teniendo aprobación de su propuesta, el presenta su renuncia, sin serle admitida.

La guerra de guerrillas se llevó a cabo, después contra la invasión francesa.

La principal controversia por la cual decide dejar el cargo Melchor Ocampo, es cuando llega a sus manos El Tratado de Guadalupe-Hidalgo, negándose a firmarlo, y alzando la voz para dejar el cargo.  El congreso acepta la renuncia y nombra a José Santos Degollado como gobernador interino. Michoacán declaró a través del congreso que no reconocería ningún tratado de paz con Norteamérica, mientras las tropas Estadounidenses siguieran en el país y no pagaran la indemnización al mismo, esa resolución nunca fue derogada técnicamente.

El exilio de Melchor Ocampo

Melchor Ocampo es exiliado de México por órdenes de la administración de Antonio López de Santa Anna, después de pasar por Tulancingo y seguir hacia Veracruz, embarcándose en noviembre de 1853 con su hija Josefa, la orden de exilio se debe aparentemente a las quejas y desacuerdos con el plan del país.

A Melchor Ocampo le parecía que el gobierno de Santa Anna parecía más una dictadura, siendo un gobierno inconstitucional, ya que López de Santa Anna había desparecido la Suprema Corte de Justicia, y se había hecho de un pequeño grupo de Jurista que se encargaba de asesorarlo.

Ocampo se refugia primeramente en la Habana, Cuba y después en Nueva Orleans, siendo la segunda ciudad más importante del país en su época, donde se encontraría con otros liberales, entre ellos Benito Juárez. Estos tendrán un incidente con el cónsul de la administración de López de Santa Anna,“ Francisco de Paula Rangoy” siendo acusados en abril de 1854 de estar preparando una expedición filibustera contra México.

Ocampo al ser acusado de una falsa actividad, envía una carta a Rangoy donde afirmaba ser difamado (Teniendo en cuenta que el honor es muy importante para la época) el cónsul Rangoy decide responde a dicha carta con desdén, y se lava las manos, respondiéndole que dichas argumentos deben ser llevados directamente con Antonio López de Santa Anna. Finalmente los exiliados logran aclarar dichas difamaciones, no sin pasar por obstáculos injustos.

En Nueva Orleans, Ocampo se dedica a la publicación de folletos para promover cambios políticos en México. El resultado de su esfuerzo fue el Plan de Ayutla (1855) para derrocar al dictador Santa Anna y llevar al poder al general liberal Juan N. Álvarez. En el gobierno de éste fungió brevemente como ministro de Relaciones Exteriores.

En Brownsville, Texas, Ocampo reúne a un grupo que se hace llamar “La Junta Revolucionaria Mexicana. Las sesiones comenzaron en mayo de 1855. El grupo inicial estaba constituido por Ocampo y Ponciano Arriaga al que se le sumaron Juan José de la Garza, Manuel Gómez y José María Mata entre otros. El grupo se encargaba de recolectar fondos, y publicar noticias de la marcha de la revolución de Ayutla y de cómo crecía la oposición a la dictadura de Santa Anna en un periódico no mayor a 4 páginas llamado “El Noticioso del Bravo”.  A medida que se deteriora la dictadura, sobre todo en la firma del Tratado de la Mesilla, se forman más grupos para derrocar a Santa Anna.

En 1855 triunfa la revolución de Ayutla, se acaba con la era Santa Annista y llega al Gobierno una tercera generación de liberales; Benito Juárez, Melchor Ocampo, Ponciano Arriaga, José María Mata, entre otros. Esta generación tendrá como líder de la presidencia a Juan Álvarez, (en realidad fue candidato a ocupar la presidencia Melchor Ocampo en 2 ocasiones, 1851 candidato de los liberales puros, se anula por dos votos quedando Mariano Arista y después en el triunfo de Ayutla se da a pensar que sea Ocampo el presidente si mayor repercusión).

Las principales defensas de Melchor Ocampo son el federalismo y la libertad de enseñanza, ideas que retoma en el constituyente de 1856 y 1857.  Propuso en este constituyente (1856 y 1857) el voto directo y el juicio político para quitar del poder a quien no contara con la confianza del pueblo. Cuando no se aprobó el “artículo 15” del proyecto de constitución que propuso referente a “La Libertad de Culto” decidió regresar a su hacienda y trabajar en su estudio, pero regresa después a firmar la constitución.

La guerra estalla cuando la Iglesia Católica se siente condenada, y utiliza la excomunión ipso facto a cualquiera que se rehusara a seguir sus ideas. Llega la guerra civil ante la excomunión y la condena, es Melchor Ocampo punto clave para acompañar a Benito Juárez en este proceso siendo su brazo derecho y ayudando a elaborar las leyes de reforma. Ayuda a legislar la reforma de la nacionalización de los bienes de la iglesia, matrimonio civil, y la del registro civil entre otras. Fue una voz muy importante en esta legislación, fundamental para acabar la cultura de la intolerancia religiosa, el monopolio de la Iglesia Católica y se estableciera un Estado laico, desapareciendo el estado confesional que había sido  ratificado por todas las constituciones de México de 1814, 1824, 1836, 1843 y 1847, la única fue la de 1857, triunfan los liberales en esta guerra.

Tratado de Mclane- Ocampo

Antes de llegar Benito Juárez a México envía a Melchor Ocampo a poner orden a esta situación, pero antes se firma el tratado Mclane-Ocampo, mejor llamado “proyecto Mclane-Ocampo.

Es el 14 de diciembre de 1859 en Veracruz cuando se firma este tratado, con el ministro de Estados Unidos Robert McLane.

El controvertido Tratado McLane-Ocampo, otorgaba a perpetuidad el derecho de tránsito al ejército y mercancías de los Estados Unidos por tres franjas de territorio mexicano. La primera por el Istmo de Tehuantepec, la segunda de Guaymas a Nogales (Arizona), y una tercera franja desde Mazatlán hasta la Heroica Matamoros, en el Golfo de México, pasando por Monterrey.   

Todo ello a cambio de dos necesidades angustiosas para el gobierno de Juárez: el reconocimiento estadounidense a su gobierno, y 4 millones de dólares, de los cuales sólo entregarían al presidente Benito Juárez la mitad; el resto se reservaría para pagar indemnizaciones a ciudadanos estadounidenses quejosos por violaciones a sus derechos.

El tratado no fue ratificado por el Senado estadounidense cuando éste se presentó. En plena guerra de secesión, los senadores consideraron que los nuevos territorios aumentarían el poder del sur y dificultarían el bloqueo impuesto por el ejército federado.En este tratado Ocampo dio una ejemplar negociación diplomática, probablemente la más difícil hasta ese momento.

Estados unidos exige el cumplimiento de un artículo (que no se había cumplido) “El Tratado de la Mesilla, (artículo 8vo) establece el compromiso del gobierno de México, de suscribir un tratado especifico que establece el paso por Tehuantepec de ciudadanos, mercancías y tropas Estadounidense. Ese tratado se ratificó por los dos congresos y México pierde el Valle de la Mesilla.

Melchor Ocampo Convence a Mclane de que no era posible para el gobierno de Benito Juárez aceptar la venta de ningún centímetro del territorio nacional. Es en el Plan de Ayutla donde se afirma que no se venderá territorio nacional. Ocampo logro cambiar un tratado de venta de territorio por una alianza militar con Estados Unidos para que ellos entraran en una guerra internacional al llegar los franceses.

En 1861 triunfando los liberales la guerra civil, se expulsa a los embajadores de España, Ecuador, Guatemala que se habían inmiscuido en el conflicto interior en favor de los conservadores, escribió: “La iglesia debe pagar con sus bienes los perjuicios que han ocasionado con esta guerra.

Muerte

El 1 de junio de 1861, los conservadores al mando del español Lindoro Cajiga lo aprehendieron en su hacienda de Pomoca, cerca de Maravatío, Michoacán, fue trasladado a la población y posteriormente a Tepeji del Río (Hidalgo), para ser presentado ante Leonardo Márquez y Félix Zuloaga, generales conservadores y acérrimos enemigos de los liberales. Murió Melchor Ocampo fusilado en Tepeji del Río el 3 de junio de 1861 por los conservadores del general Leonardo Márquez, tras el fusilamiento, Márquez ordenó que el cuerpo, fuera colgado de un árbol.
  
“ Me despido de todos mis buenos amigos y de todos los que me han favorecido en poco o en mucho y muero creyendo que he hecho por el servicio de mi país cuanto he creído en conciencia que era bueno… Lego mis libros al Colegio de San Nicolás, de Morelia, después de que mis señores albaceas y Sabás Iturbide tomen de ellos los que gusten.”

miércoles, 8 de junio de 2016

Sor Juana Inés de la Cruz. Biografía

Sor Juana Inés de la Cruz nació en la hacienda de San Miguel Nepantla (estado de México) el 12 de noviembre de 1648; murió en la ciudad de México el 17 de abril de 1695. Su nombre, antes de tomar las órdenes religiosas, era Juana de Asbaje y Ramírez. Fue hija natural de la criolla Isabel Ramírez de Santillana y del vizcaíno Pedro Manuel de Asbaje. Se crio con su abuelo materno Pedro Ramírez, en la hacienda de Panoayan. A los tres años de edad asistía en Amecameca, con una hermana suya, a la escuela de una profesora de primeras letras; a los ocho quiso ingresar a la Universidad de México y compuso una Loa para la festividad del Corpus. En 1659 su madre la llevó a la capital del virreinato y la alojó en la casa de María Ramírez, tía materna de la niña. Allí recibió, del padre Martín de Olivas, sus primeras lecciones de latín, idioma que llegó a dominar con maestría. Empeñosa en el estudio y aun obstinada, recurría al cruel medio de cortarse el cabello hasta no conseguir aprender lo que deseaba. Leía mucho y es de suponer que sus autores favoritos fueron los clásicos latinos y españoles: Virgilio, Horacio, Ovidio, Garcilaso y Góngora.

De natural belleza y talento, pronto cobró fama y en 1664 ingresó en la corte, como dama de honor de la virreina Leonor María Carreto, marquesa de Mancera, a quien dedicaría algunos sonetos con el nombre de Laura. Deseoso de aquilatar la sabiduría y donaire de que tantas muestras daba la joven, el virrey hizo reunir a numerosos hombres doctos en artes y ciencias y a profesores de la Universidad para que en presencia suya y de la corte la examinaran. Ante ellos compareció Juana Inés y con gran soltura contestó a las preguntas, argumentos y réplicas que se le propusieron. Aunque admirada y cortejada, decidió abrazar la existencia monástica. Ella dejó escrito que fue su deseo “vivir sola, no tener ocupación alguna obligatoria que embarazase la libertad de mi estudio, ni el rumor de comunidad que impidiese el sosegado silencio de mis libros”.

El 14 de agosto de 1667 ingresó como novicia en el convento de San José de las carmelitas descalzas, que abandonó tres meses después al no tolerar el rigor de la orden. Regresó a la corte, en la que permaneció año y medio, y el 24 de febrero de 1669 tomó los hábitos en el convento de San Jerónimo, donde pasó el resto de su vida y falleció de fiebre maligna, contagiada al cuidar a sus hermanas enfermas durante la epidemia de 1695. Fue contadora y archivista de ese convento y dos veces nominada como priora, cargo que no aceptó. El claustro era el centro cívico y social del virreinato desde donde participó en la vida intelectual y palaciega; así, fue encargada de preparar el arco triunfal (Neptuno alegórico, 1680) para recibir al virrey Tomás de la Cerda, conde de Paredes y marqués de la Laguna, y su esposa, María Luisa Manrique de Lara, en quien encontró una protectora y amiga, la “divina Lysi” de muchos poemas.

Llegó a reunir cuatro mil libros y muchos mapas e instrumentos musicales. Consagrada al estudio, no dejó de suscitar y crearse envidias y problemas con las demás monjas enclaustradas. Escribía de continuo en verso y en prosa, y por haber impugnado un sermón del padre Vieyra, famoso predicador, el obispo de Puebla Manuel Fernández de Santa Cruz, bajo el seudónimo de Sor Filotea de la Cruz, le dirigió una torpe misiva, exhortándola a que, poniendo los ojos en el cielo, se apartara de las letras para consagrarse por entero a la religión. Contestó Sor Juana al prelado una carta en la cual consignó los mejores datos que se tienen sobre su vida, carácter, gustos, aficiones literarias y aun mortificaciones que éstas le produjeron en el claustro; y donde, además, con nobilísima entereza se declaró en pro de la cultura de la mujer mexicana y sostuvo el derecho de disentir.

Sin embargo, poco después, a beneficio de los pobres, se deshizo de libros, instrumentos y mapas, hizo confesión general y redactó dos protestas que firmó con su sangre. Su obra comprende poesías líricas, dramáticas, alegóricas, sacras, festivas y populares. De la lírica sorjuanesca son unas seis decenas de Romances, sacros unos y amorosos otros; numerosas Décimas y Sonetos, con temas muy variados: amor, agradecimiento, historia, mitología y moralidad. De carácter sacro son los Villancicos y las Letras: los primeros, pequeñas composiciones de tono religioso que se entonaban por Navidad, la Asunción y la Concepción; y las segundas, de temas vernáculos que se cantaban en las iglesias como parte de la función coral. La obra dramática la forman sus Autos sacramentales, Loas y Comedias.

Los Autos son tres: El Divino Narciso, El cetro de José y El Mártir del Sacramento. Las Loas son unas 30, la mayoría escritas en alabanza de personajes de la corte. Sus piezas dramáticas profanas son dos: Los empeños de una casa (comedia de capa y espada) y Amor es más laberinto (obra culterana). En prosa escribió: Neptuno alegórico, Explicación del arco, Razón de la fábrica alegórica y aplicación de la fábula, Carta atenagórica y Respuesta a Sor Filotea de la Cruz. Los poemas de amor profano de Sor Juana, a juicio de Marcelino Menéndez y Pelayo, son de los más suaves y delicados que hayan salido de pluma de mujer, entre ellos el Romance de la ausencia, las Liras, los sonetos A la rosa, Detente sombra, A la muerte del duque de Veragua y sus populares Rondillas.
Sor Juana dominó el latín y dejaron huella en su formación dos pilares de la cultura clásica: la filosofía aristotélica y la mitología. Hay en su obra numerosas alusiones al paisaje, la gastronomía y los indios mexicanos; y aun compuso breves alabanzas en lengua náhuatl.


Las Cartas de Sor Juana, que resultaron altamente polémicas en su momento, en las que revela sus ideas sobre el rol de la mujer, el arte y los dogmas religiosos.

Una joya para los interesados en la obra de Sor Juana, en la conformación de la literatura hispanoamericana y hasta en los posibles orígenes del feminismo. La primera es la "Carta atenagórica", de 1690, una reflexión sobre un sermón del padre Antonio Vieira en el que analiza el amor de Cristo.
Se supone que el obispo de Puebla Manuel Fernández de Santa Cruz escribió la contestación a esta carta en 1691, con el seudónimo de sor Filotea de la Cruz. La segunda y última carta de la presente obra es, entonces, la respuesta de Sor Juana al obispo de Puebla, que es conocida como «Respuesta de la poetisa a la muy ilustre Sor Filotea de la Cruz».

Gabino Barreda. Vida y Obra.






Gabino Barreda nació en la ciudad de Puebla el 19 de febrero de 1818 y estudió la carrera de Leyes que terminó sin recibirse; a los 26 años, en 1845 inició la carrera de medicina hasta que, durante la invasión norteamericana de 1847 tomó su fusil para combatirla; en esa misma campaña paso a ser cirujano del ejército. Terminada la contienda y sin finalizar sus estudios médicos, partió hacia París y por conducto del Dr. Pedro Contreras Elizalde conoció a Augusto Comte, cuya filosofía le impresionó para siempre. En 1851 regresa a México y termina su carrera a los 34 años de edad.

Obtuvo por oposiciones sucesivas, las cátedras de Filosofía Médica, Física Médica e Historia Natural Médica, las que atendió sin interrupción hasta 1863 en que salió para Querétaro acompañando al presidente Juárez. Para octubre de 1867, don Gabino se trasladó nuevamente a la capital y como su médico de cabecera, era imposible que la agudeza política de Juárez dejara escapar la importancia que podía tener como auxiliar en la reconstrucción nacional que proyectaba y en el empeño de estructurar la educación pública, encomendando a Barreda organizar y fundar la Escuela Nacional Preparatoria.

Todas las tareas encomendadas, trató de cumplirlas con la congruencia ética que las condujo al éxito. Su primera comisión en la cruzada educativa dio como resultado la Ley de Instrucción Pública del 2 de diciembre de 1867 en donde se determinaba ya la creación de la Escuela de Estudios Preparatorianos.  Gabino Barreda pronunció un discurso en la celebración del 16 de septiembre.  La notable pieza oratoria ponderaba la emancipación intelectual como  “piqueta demoledora de las viejas estructuras.”

Veía en las Leyes de Reforma la lógica separación de la Iglesia y el Estado como emancipación del “Poder espiritual”, ante “la presión degradante del poder temporal”. A lo largo del discurso, Barreda trasminaba interpretaciones comtianas, su palabra reflejaba nítidamente el resultado de su estancia en las aulas de Augusto Comte con quien tuvo contacto al visitar Francia cuando París era el foro de la cultura en su siglo. Defensor convencido del principio republicano, señalaba la Constitución como base de una sociedad civil que dejaba la vía revolucionaria para emprender la ruta de la legalidad.


Para finalizar, Gabino Barreda establece su consideración del futuro mexicano que debía en su concepto,  tener como divisa la libertad, el orden y el progreso; “la libertad, como medio: el orden como base y el progreso como fin”. Algunas se sus obras son: De la educación moral (1863) y Oración Cívica (1867). Don Gabino Barreda murió en 1881 en su domicilio de Tacubaya Distrito Federal y sus restos fueron trasladados a la Rotonda de los Hombres Ilustres el 22 de enero de 1968.